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Puteros españoles, los campeones de Europa
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Puteros españoles, los campeones de Europa

lunes 30 enero 2017

Pueblos de dos o tres mil habitantes con sus cinco o seis puticlubs. Cinco millones de euros estimados al día en gastos puteros. Incluso se habla de un pueblo de León con doscientos habitantes que tiene sus siete burdeles. Una media de dos o tres visitas al mes por hombre. Un millón y medio de polvos al día pagados. Pero ¿qué invento es este? Ni más ni menos que los campeones de Europa: ¡los puteros españoles!

El mundo de las putas y putos atañe un amplio porcentaje de la vida humana. Follar es una necesidad vital, pero también es importante sentirse deseado, valorado y venerado por los demás machos y hembras. Cuanto más follas, mejor eres. Y en el país Ibérico el mensaje ha calado más que en los demás. Veamos hoy cómo es ser putero en España y otros puteros famosos del mundo entero. Para ello, hemos echado mano del libro El putero español, de Águeda Gómez Suárez, Silvia Pérez Freire y Rosa María Verdugo Matés.

“Si yo fuera ruso también vendría a España a follar”

El alcohol y el desmadre forma parte de la imagen del país. Algunos puteros con los que charlamos sobre el tema, nos dicen que muchos de los que están en un club de striptease son extranjeros. “Aquí la gente viene a divertirse. Nadie les conoce y pueden hacer lo que quieran. No es tan caro como en sus países y pueden montarse un trío si les apetece. Si yo fuera ruso también vendría a España a follar”.

Conduciendo por las carreteras secundarias vemos los puticlubs con sus luces neón en medio de la oscuridad. “Ahí, hay fiesta siempre. Sobre todo los que están cerca de la costa. Algunos son como hoteles de lujo, otros bien cutres pero todos funcionan. Eso es porque nos gusta ir de putas. Y mucho. Cuando viajo por Europa, no veo estos clubes en la carretera. Por eso cuando vienen, los guiris se vuelven locos”.

Putas: el motivo de su éxito

Depende del cliente, hay un mundo de razones para echar un polvo pagado. Hay algunos que lo ven como una faena. Tienen la necesidad de follar y punto. Odian a las mujeres porque tienen esa dependencia sexual y éstas les piden pasta a cambio de satisfacerle.

No buscan charlar con la escort ni desean divertirse con ella. Solo echar un casquete y a su casa. Les jode profundamente tener que pagar por follar pero no les queda otra. No son suficientemente atractivos para ligar ni simpáticos para acostarse con la última que queda en la pista de baile. Sin embargo, necesitan follar. Y tienen que pasar por el aro.

Uno también puede ver a las escort como un mero servicio. Uno de estos clientes nos comenta “he visto mucho porno, y me gusta practicar lo que veo con una escort. Podría esperar a conocer a alguna chica que quisiera pero no tengo tiempo para eso. Prefiero pagar por la experiencia con una profesional. Sin complicaciones”.

En efecto, lo que ofrece una escort es su cuerpo y su catálogo de servicios. Para muchos ir al puticlub es lo mismo que acudir a un lugar que aunque no frecuenten mucho, no ven nada extraño en ir.

Otro tipo de cliente es el que no ve más allá de las putas. Este tipo de putero se acuesta solo si paga. Pasa totalmente de ligar y está más que acostumbrado a los burdeles. Para él es algo normal. Piensa que “hace el amor” a las prostitutas y que es más cariñoso y cercano que los demás clientes. De alguna manera, se cree el amigo de las putas. El único que las entiende y con el único que ellas quieren estar. Vamos. Un flipao.

Famosos puteros españoles

Dicen que si sale en la tele, es putero. Esto englobaría a monarcas, políticos, deportistas, cantantes, toreros, actores, periodistas y un largo etcétera. Ahí quedan los 7.000 euros de multa que tuvo que pagar un militar retirado por llamar al Rey “borracho, putero y cabrón”.

En 2015 saltó la noticia de David Bisbal involucrado en una trama de prostitución VIP en Argentina. En el mismo año, se destapaba el escándalo de los burdeles de la Playa de Palma (Mallorca). Polis y políticos se perdían en noches de champán y sexo con escorts rusas siete días a la semana. Ellos solo querían follar a tutiplén con el dinero de otros. El alcalde español es muy de ese rollo. Ya lo hemos visto muchas veces en la prensa.

Puteros somos todos

Venga, no seamos falsos. Puteros somos todos. En 2013 pillaron a Justin Bieber abandonando el prostíbulo más conocido de Río de Janeiro, Centauro, por la puerta de atrás y tapado con una sábana blanca. El pobre muchacho quería una noche de putas discreta y mira por dónde salió en las portadas de todos los diarios.

Y quién no recuerda el ascenso y caída de Tiger Woods, ese jugador de golf que lo tenía todo y todo lo perdió. Al pobre solo le gustaba follar con putas pero su esposa no comulgaba con la misma idea. Todo se vino abajo y los patrocinadores le dieron la espalda. Atrás quedaron sus noches de putas a 60.000 dólares la velada.

El actor Charlie Sheen ha proclamado a los cuatro vientos que en su vida se ha acostado con más de cinco mil mujeres. Seguramente, la mayoría putas, pues comentó que últimamente se había gastado 53.000 dólares en escorts.

Eddy Murphy, el famoso actor norteamericano también buscaba un polvo discreto pero en EEUU la poli busca a los puteros y les multa. Murphy fue sorprendido con una prostituta que resultó ser un muchacho.

En fin, tantos puteros buscando tantas putas. Es cosa mundial, los hombres necesitamos echar un polvo divertido de vez en cuando y no perder el tiempo esperando a que aparezca la chica apropiada. Ocurre igual en España que en cualquier otro país, lo que pasa que aquí lo reconocemos. Somo puteros, igual que los demás.

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