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Voyeur, al que le gusta mirar mientras practica sexo
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Voyeur, El que mira mientras practican sexo

miércoles 25 septiembre 2013
Voyeur es una palabra francesa que significa “el que mira”. También se refiere a los que espiaban, a los que miraban con disimulo en las tierras de Lady Godiva.

Cuenta la leyenda que en 1040 Godiva fue requerida por su marido, el conde de Leofric, para montar desnuda a caballo en la ciudad de Coventry en protesta por el alza de los impuestos. Mostrando su deferencia, el pueblo cerró las ventanas de sus casas con excepción del sastre llamado Tom, quien espió, miró con disimulo la erótica escena, y del que se dijo que quedó ciego al instante.

Según el psicólogo Yalom, 1960, la definición de
voyerismo podría ser más concreta. En Estados Unidos, es difícil detectar el hecho aislado de espiar porque normalmente se acompaña de otros delitos como intrusión en la privacidad, alteración de la paz y sospecha de vagabundeo. En muchos casos, parece que la vergüenza hace que los mirones prefieran ser detenidos por vagabundeo que por voyerismo.

Es complicado definir qué es exactamente un mirón: ¿es alguien que compra una revista porno y se excita viendo a otros? ¿Es un individuo que mira fijamente a las mujeres vestidas con poca ropa por la calle? Entre las posibilidades, resalta la del mirón ofensivo. Es aquel que llega a los psicólogos vía médica o legal. Este tipo de mirón se define como ése que tiene un deseo exagerado por mirar sigilosamente a un miembro del sexo opuesto mientras se desviste o 
practica el acto sexual  o hace sus necesidades y que siente algo tan intenso que supera con creces mantener relaciones sexuales él mismo.



La Clasificación de enfermedades mentales de la American Psychriatric Association (APA) DSM -IV-TR, define el voyerismo (302.82) como una parafilia que se centra en observar “personas confiadas, normalmente desconocidas, que están desnudas o en proceso de desnudarse o practicando sexo”. Es el acto de mirar a otros, espiarlos, en busca de la excitación sexual sin buscar mantener relaciones con la persona observada. Los mirones dicen que el placer no está en mirar sino en el riesgo que implica mirar. Mientras espía, el mirón suele masturbarse.

Los mirones pueden preferir cosas muy distintas, unos prefieren mirar pechos, otros, personas manteniendo relaciones sexuales o individuos masturbándose. La mayoría de los mirones son hombres, en el 90% de los casos, muchos con elevado coeficiente intelectual. Las mujeres mironas también existen pero suelen ser casos severos de enfermedades mentales. Esta parafilia se manifiesta a los quince años y es crónica.

Los mirones se sienten empujados a “salir de caza” y saben qué sitios son los más indicados. Muchos pasan la noche esperando una buena escena. El voyerismo no es sólo mirar, también puede ser hacer un vídeo para luego disfrutar de él. Por ejemplo, un masajista grabando a la mujer a la que presta servicios; un hombre que graba partes del cuerpo de las mujeres que andan por la calle; el marido que graba secretamente a su mujer en la ducha.

El mirón siempre mantendrá en secreto su actividad. Muchas parejas acuden a psicólogos para recibir terapia y de pronto se descubre que el marido es un mirón, prácticamente en ningún caso la esposa admite ser consciente de ello, e incluso se puede decir que ha hecho todo lo posible para no darse cuenta.

Yo, mirón; Tú, exibicionista

Freud primero percibió el voyerismo como una perversión, una vuelta a un estado anterior de evolución como una manera de prevenir los impulsos entraran en el consciente. Después anunció que era una manera de sustituir a la madre que remite a la lucha entre la castración y la separación.




Otros psicólogos como Stoller (1991), han dicho que el voyerismo es una manera hostil de vengarse de las humillaciones sufridas. Otros teóricos, como los del aprendizaje social, relacionan esta parafilia con haber sido víctima de algún abuso sexual durante la infancia.

Los sociobiólogos creen que mirar a las mujeres ayuda a maximizar las probabilidades de reproducirse de los hombres. Los biólogos están investigando el papel de la testosterona y otros científicos investigan posibles deficiencias neurológicas.

Money (1984; 1989) dijo que el voyerismo es una parafilia que no es tal, ya que prepara al mirón a mantener relaciones sexuales. Los terapeutas tratan de encontrar respuestas en las parejas que tratan. Es curioso que muchos casos estén compuestos de un mirón y una exhibicionista, no descarada, sino encubierta. La esposa del mirón normalmente proviene de una familia con muchos tabúes, normalmente de carácter sexual. Son familias que fruncen el ceño cuando algún miembro expone un problema, como si eso fuese algo reprobable.

El tratamiento

La posible cura depende mucho del terapeuta. En el caso de las parejas, ambos deben ayudar al otro a dejar su parafilia. El mirón debe admitir que ha traído un desorden a la pareja probablemente de origen familiar. Debe enfrentarse a él con tenacidad y perseverancia.

Que la esposa comprenda que tiene una de las claves para que su marido pueda controlar ese desorden, es crucial. El tratamiento puede significar acudir a asociaciones donde se trata este tipo de problemas. En algunos casos la medicación puede resultar de ayuda.

Lo más importante es el papel de la esposa del mirón. Ella tiene que observar su propio comportamiento, si piensa que su marido está enfermo y ella no, las probabilidades de tener una relación sana decrecen.

Debe reconocer que se ha casado con un mirón y esto significa que ella tiene algo de exhibicionista, por lo tanto, también merece entrar en terapia. Es decir, si una esposa lleva a su marido a terapia porque sabe o sospecha que es un mirón, es porque ella es una exhibicionista en algún grado. Tal para cual.
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